Benchmark para Traders de opciones
¿contra que coño comparamos?
El benchmark correcto tambien depende de la operativa que haces. Creo que un inversor pasivo puede perfectamente referenciarse al SP500 o al MSCI World. Esta jugando en esa liga.
Mi tesis actual
Referida específicamente a la operativa de opciones, mi tesis es sencilla:
Un trader activo de opciones no debería compararse con el SPY, sino con un múltiplo de la tasa libre de riesgo.
El razonamiento es sencillo:
Si el activo libre de riesgo paga un 4-5%, asumir riesgo operativo, riesgo emocional y dedicar cientos de horas al año para obtener un 7% no tiene demasiado sentido.
Por ello creo , que el objetivo razonable para un trader activo debería ser generar entre tres y cuatro veces la tasa libre de riesgo.
Con una tasa libre de riesgo del 4,25% en Estados Unidos, estaríamos hablando de un objetivo aproximado del 12% al 17% anual.
No se trata de una promesa de rentabilidad. Se trata de una referencia razonable sobre cuánto deberíamos exigirnos por asumir el riesgo, el tiempo y el esfuerzo que implica operar activamente.
El benchmark tradicional
La mayoría de traders de opciones (retail) utiliza uno de estos tres benchmarks:
Benchmark 1: El S&P500
Problema:
no tiene margin calls;
no tiene theta;
no tiene riesgo de cola;
no tiene asignaciones;
no exige tomar decisiones diarias;
no requiere gestionar el riesgo en tiempo real.
Además, vivimos periodos en los que el mercado puede subir un 20%, un 25% o incluso más en un solo año.
Un vendedor de opciones que haga un +15% puede sentirse un fracasado cuando en realidad ha realizado un trabajo excelente ajustado al riesgo.
Benchmark 2: “ganar dinero”
Es probablemente el peor benchmark de todos.
Ejemplo:
Año A: +40%
Año B: -35%
La evolución del capital sería :
inicio → A → B
100 → 140 → 91Has ganado dinero un año, pero has destruido capital.
La rentabilidad absoluta, por sí sola, no dice prácticamente nada sobre la calidad de una estrategia.
Benchmark 3: superar al vecino
Este es directamente tóxico.
si Nvidia hace +120%, quieres Nvidia.
si Bitcoin hace +300%, quieres Bitcoin.
si MSTR hace +500%, quieres MSTR.
Esto (FOMO) acaba llevando al apalancamiento excesivo y a operativa progresivamente peor.
Bonus track : introducir el ratio de sharpe : ganar más no siempre significa operar mejor
Uno de los errores más habituales entre los particulares es evaluar el éxito exclusivamente por la rentabilidad obtenida.
Sin embargo, en la gestión profesional de inversiones existe una métrica mucho más sofisticada y útil: el ratio de Sharpe.
Este indicador mide cuánta rentabilidad adicional obtenemos por cada unidad de riesgo asumida. Su fórmula es sencilla: se resta la tasa libre de riesgo a la rentabilidad de la cartera y el resultado se divide por la volatilidad de dicha cartera.
La consecuencia es profundamente contraintuitiva
Supongamos dos traders de opciones:
A primera vista , la mayoría elegiria al Trader B.
Sin embargo, desde una perspectiva profesional, el Trader A ha operado claramente mejor.
A, está generando más rentabilidad ajustada al riesgo, es decir, está siendo mejor compensado por cada unidad de incertidumbre asumida. Menos riesgo de quemar la cuenta, quiza menos apalancamiento y por no hablar del stress psicologico al caer la cartera en esos grandes drawdowns.
Para un vendedor sistemático de opciones, donde la preservación del capital y el control de los drawdowns son elementos centrales de la estrategia, el ratio de Sharpe probablemente aporta mucha más información que una simple comparación con el S&P 500.
Al final, la pregunta no debería ser únicamente cuánto hemos ganado, sino cuánto riesgo hemos tenido que soportar para conseguirlo.
Reflexión
Si tu objetivo como trader de opciones es batir al Nasdaq durante una burbuja tecnológica, probablemente acabarás convirtiéndote en lo que nunca quisiste ser: un inversor direccional extremadamente apalancado (al menos en tu carteras de opciones)
Quizá la pregunta correcta no sea:
“¿He batido al mercado?”
Sino:
“¿He sido suficientemente compensado por el riesgo, el tiempo y el capital psicológico que he puesto sobre la mesa?”
No queda otra opción





